CARTA DESDE MERCEDES A ESPAÑA
¡Qué lindos recuerdos, Federico!
(“Respuesta” a un amigo y notable escritor-pensador, ¡cómo hace reflexionar!)
Federico, leí con atención, emoción y nostalgia, ¿es malo ser nostálgico como dicen algunos? sobre la canchita del Barrio Pamer. Creo que tu historia se reproduce por miles, antes y ahora, en este caso en los lugares más humildes, en otros no tanto. Mirá, Fede, tu cuento o recuerdo es gemelo de los míos y de tantos más viejos que yo. También en esa canchita le di a la de goma, a la de cuero, también se nos pinchó la guinda en aquellos árboles espinosos que ni sacamos, ni pedimos que lo hicieran (si seríamos más “tontos” los gurises de antes, los de hoy hubieran actuado).
Era lo mismo: los dos “caudillos” –mayores o mejores jugadores- armaban los cuadros. Al respecto reflexiono, como dijo un crack recientemente en El Gráfico: “lo primero del DT es saber cuáles son los mejores jugadores”. Eso tan elemental y primario, es lo último que aprenden los DT. Los gurises en el campito –ayer y hoy- sabían cuáles eran los mejores. Si la pareja a elegir era tal, se repartían; si había diferencias, sorteaban. Incluso muchas veces desafiaban: “nosotros cuatro contra todos los que rajen”. ¡Si sabrían que eso bastaba para superar al lote rival! Lo único que cambia respecto a tu tiempo (el mío es diez años antes en esa canchita) son los nombres y sus destinos.
Además, algo importante: había otros lugares como el Rincón de Palacio, donde entre espinillos, talas y algarrobos, jugábamos 25 contra 25 de cualquier edad, gurises y padres. ¿Apellidos? Los Mussio, los Bertocchi, los Vidal, los Aguerre, los Zapata, los Saítta, los Giglio, los Lainés (al hermano de Alcides le daban ataques de epilepsia, se sentaba en el arco, parábamos el juego, lo reanimábamos y seguíamos jugando). Cada apellido de estos eran cuatro o cinco jugadores.
Más allá los Venuto y los Simoncelli, también en un campito, con ellos jugábamos también, los Eugui (Héctor que fue crack en Argentina y en México), los Ibarra, los Simoncelli (Walter fana de Nacional y jugó en Peñarol de Montevideo), los Márquez, los Costa, etc.
Los destinos de cada uno: Ruben N. Bertocchi se destacó en Juventud Soriano, sus hermanos también lucieron. El Vasquito Aguirregabiría, con sólo 24 años murió del corazón defendiendo a Artigas en cancha de Peñarol, en 1965, en la A. “Piolita” Aguerre es Técnico Agropecuario y dueño de campos en México. Gustavo Zapata, gran técnico apícola. Su hermano Dr. Washington Zapata, destacado médico (iba un ratito a jugar y de vez en cuando, porque se pasaba con los libros). Jorge Mussio, campeón en Bristol y alma mater de Remolino por años. Saítta era capataz de Pamer y murió trágicamente viniendo de las domas de Palmitas. En fin, a muchos les perdí el rastro, pero están grabados en lo mejor del corazón, como los que tú tienes también.
Esto sirve para recordar con dulce nostalgia, lo lindo de nuestra niñez, ¡sin los peligros de hoy!
Y a la distancia, con la tecnología que hay, poder llegarles (seguramente que así sucederá), estén donde estén.
Fede, un abrazo, la alegría de saber que te va bien, es disfrutar de tus Cartas y la intención de fomentar, en cada uno, el echar una mirada atrás para saber y volver a disfrutar de las cosas lindas de la niñez. En definitiva, nos está faltando tiempo para eso y vivimos amargándonos muchas veces de “dramas” que no son tales, máxime que vivimos en el paisito ¡MAS LINDO DEL MUNDO!, y no lo apreciamos.
Un abrazo de Zoilo Raúl Viera, ZOVIC