LA MALDICION DE LOS ONCE PASOS

 

Estimado Pepe:

La Copa de Africa de fútbol nos trajo curiosidades que sólo se pueden ver en ese torneo. Los africanos le ponen mucho colorido al espectáculo y los duelos con el paso del tiempo comienzan a ser tradicionales y tener su historia.

El arquero uruguayo Luis De Agustini fue expulsado por doble amarilla defendiendo a su equipo: Libia.

El Estadio Militar de El Cairo fue el escenario principal, con reparto de banderas egipcias por miles, con un público entusiasta que se pintaba la cara y adornaba lo que más podía con los colores negro, rojo y blanco.

Cuando Camerún y Costa de Marfil se jugaban uno de los cuartos de final una especie de revancha estaba instaurada en el ambiente. En el grupo clasificatorio al mundial de Alemania, Camerún le ganó de visita a Costa de Marfil y lo superó en puntos en la penúltima fecha. En la última Costa de Marfil ganó y Camerún iba empatando con Egipto cuando en el final mismo tuvo la oportunidad de un penal que Wome desaprovechó y dejó sin mundial a Camerún. Como recompensa a Wome le quemaron la casa y vio la Copa de Africa por televisión. Camerún no lo llevó pero sí llevó a Eto´o, al que muchos señalaron porque no tiró dicho penal en momentos en que él era el símbolo del equipo.

Volviendo a la Copa de Africa, Camerún y Costa de Marfil definieron el pase a semifinales en los penales. Después de 120 minutos igualados a uno remataron cada equipo 11 penales, convirtiéndose los 22 tiros en goles, incluídos los paupérrimos remates de los arqueros que cualquiera podía atajar estirando una mano. Pasados los once jugadores de cada equipo se reiterarían los rematadores. Otra vez el duelo de ídolos "europeos". Eto´o lo tiro por sobre el travesaño y Drogba luego clasificó a Costa de Marfil. ¿Qué pensaría Wome mirando la tele?

En semifinales Egipto y Senegal empataban a uno a falta de doce minutos y el entrenador faraónico ordenó el cambio del ídolo local Mido, quien no daba crédito a su sustitución. Caminó la cancha mirando y diciéndole cosas a su entrenador, caminó la pista de atletismo y se encararon a vivos gritos. Feo.

Mientras Mido se acomodaba en los asientos de los suplentes, Zaki, su sustituto, convirtió de cabeza en gol la primera pelota que tocaba para dar la victoria a Egipto. La ayudita faraónica llegó en el minuto 90 cuando el árbitro camerunés Divine Evehe, seguramente obstaculizado por las pirámides, no vio un claro penal a favor de Senegal.

Con el arbitraje de la final fue premiado el tunecino Daami, quien en su momento había sido suspendido un año por la Confederación Africana bajo sospechas, me imagino fundadas, de acomodar resultados en la Copa Africana de clubes.

Apenas comenzado el minuto 75 llegó la primer jugada con cierto peligro de gol. La final era un partido soporífero que levantó tensiones en el alargue, pues claro, al fin y al cabo se jugaban bastante. Mido miraba desde la tribuna, comenzaba a cumplir su pena de seis meses sin poder defender a su selección. A falta de pocos minutos un penal inventado dio la gran posibilidad a Egipto. Pero Ahmed Hassan la tiró al palo. Con empate a cero fuimos a la última definición.

En esos minutos de espera previo a los penales fue donde se vieron en la tribuna egipcios con el Corán. En el banco de suplentes local se turnaban para leer otro ejemplar religioso. Entonces Drogba remató el primer penal. El Hadary se lo atajó y dio gracias arrodillándose, con la frente pegada a la tierra, invocando, rezando. El egipcio Halim erró el suyo y volvió al centro del campo llorando. El marfileño Bakari Kone se lamentará de por vida de su fracaso de los once pasos, entonces El Hadary volvió a atajar, a arrodillarse y rezar, se postulaba a héroe nacional. El otro arquero, Tizié, no tocó una de los 18 penales que pudo atajar. Finalmente Egipto ganó su quinta copa africana. Es el que más la ganó.

Querido Pepe, reflexiona antes de pedir patear un penal.

                                                                                                                                                Federico Marotta