¿PARA QUE SIRVE VOTAR?

 

Estimado Pepe:

                        Hace poco tiempo hubo una moción de censura al Alcalde del Municipio de Muro, en Mallorca. Esa moción tuvo la mayoría y el alcalde fue destituído. Hoy hay otro Alcalde.

                        “La democracia representativa es imperfecta”, me comentaba un amigo haciendo alusión a la carta anterior. Hacemos poco para intentar mejorarla. Se podría experimentar, evolucionar. Esta idea de destituir a alguien que fue elegido me parece coherente.

                        Han existido siempre candidatos que promueven ciertas ideas. El pueblo vota y luego el candidato en el gobierno realiza las ideas exactamente contrarias a las que pregonó. No descubro nada.

                        Entonces tenemos derecho a destituir. Da igual que vuelva a ganar el mismo partido. Pero se debe tener el decoro de intentar llevar adelante las propuestas prometidas. De lo contrario la democracia representativa se vuelve dictatorial.

                        Los lineamientos económicos llevados adelante fueron criticados. Era vivir de rodillas. Cuando todo sigue igual uno se da cuenta que el tema no es entre izquierdas y derechas, sino entre arribas y abajos.

                        Que se vote cada cinco años no significa que el pueblo tenga el poder. Porque al fin y al cabo siempre habrá que elegir entre los mismos, en un círculo vicioso que ya no presenta ni siquiera esperanzas. Este sistema sólo favorece a los políticos de arriba, que dicen ser representantes del pueblo. Es hora de que ese pueblo pueda participar de las acciones básicas del país. Si el dinero del país se destina a adelantar el pago de deudas es cosa de la gente, porque es dinero suyo. Si queremos un Estado mejor, es bueno que la gente participe y opine. El futuro de un país no se juega en secretismos gubernamentales. No es cuestión de cuatro paredes. El pueblo tiene derecho a decidir, a conocer, a opinar, a elaborar proyectos. De lo contrario esto no es democracia.

                        Los tiempos modernos pueden dar forma a maneras de participación. Para el político siempre resultó peligrosa la opinión del pueblo. Pero es hora de decidir el destino entre todos. Y si el pueblo decide jugarse todo a la última carta, los representantes tendrán que jugarse.

                        Por eso resultaría bueno tener derecho a destituir. Tener derecho a la participación. Tener derecho a ser candidato sin pasar por el encierro de decisiones de los partidos. Tener derecho a que las bancas sean simplemente de paso y por poco tiempo. En la participación se basa una mejor democracia.

                        Te escribo esta carta porque ese amigo que te comentaba, Pepe, me respondía con una pregunta sobre la carta anterior: “¿para qué sirve votar?”. Creo entenderlo. Tiene razón.

 

                        Federico Marotta