TIEMPOS MODERNOS

 

Estimado Pepe:

                          Los tiempos modernos nos hacen hablar con las máquinas. Parecemos locos de remate. Puedes estar de lo más tranquilo en tu casa cuando de repente, presa del aburrimiento, se te ocurre consultar la marcha de algún trámite en alguna oficina pública. Entonces la mirada se dirige al teléfono, por cuestiones prácticas.

                          “Le agradecemos su llamada. Si quiere que lo atendamos en castellano, pulse 1, si quiere que lo atendamos en catalán, pulse 2…”

                          Se torna demasiado normal que llamar a una oficina pública termine siendo un diálogo con máquinas.

                          “Si su consulta se refiere a tal cosa, pulse 1, si su consulta se refiere a tal otra, pulse 2, a tal otra pulse 3 y si no es ninguna de las anteriores aguarde en línea, por favor”.

                          Depende de tu ansiedad de momento es que la temperatura corporal podrá ir subiendo. La idea que un llamado telefónico te puede ahorrar tiempo a veces no es tal.

                          Pero mientras esperas “nuestra oficina le comunica el siguiente número telefónico para consultas de tal tipo”, o “si desea conocer el plan tal de ahorro tal, llame al número ...”.

                          Para matizar nos ponen de fondo una musiquita de espera que generalmente suena a máquina. Mientras, el robot trabaja y por ahí nos imaginamos algún teleoperador dispuesto a atendernos.

                          Pero la máquina sigue: “le rogamos aporte los siguientes datos para continuar con su consulta… marque en su teléfono su número de identidad… un momento por favor”.

                          También pueden pedirte el nombre, apellido, dirección, teléfono, código postal, número de referencia, número de expediente o el segundo nombre de la suegra del tercer hijo de Gengis Khan, si es que los tuvo, pero eso es problema tuyo. Si no lo tienes “no podemos responder a su consulta”.

                          Pero hemos tenido suerte. Ahora “díganos usted cuál es el motivo de su consulta”.  Luego que la dices: “aguarde en línea, por favor, en breves instantes le contactaremos con el teleoperador correspondiente”.

                Mientras la musiquita sigue suena el celular. Preocupado atiendes y ahora, cual auténtico medio loco con dos teléfonos en las orejas dices el clásico Hola. Entonces suena una música y del otro lado otro robot te dice: “buenos días, le llamamos desde la central de tal lado, para informarle las ventajas que le ofrece tal plan, si usted posee un celular tal, marque 1, si desea informarse de tal marque 2…”.

                Un poco desesperado ya, rechazas la llamada y nuevamente pones atención al teléfono inicial, en donde la musiquita de turno sigue sonando dramáticamente ya.

                Entonces, por fin, te responden: “lo sentimos, ninguno de nuestros operadores puede atenderlo en estos momentos, rogamos vuelva a llamar más tarde, la oficina tal le agradece su llamado y le informa sobre las ventajas del plan tal …”.   

                En fin, logramos una calentura de momento a poco costo, en casa y por dialogar con una máquina, completamente solos, sin nadie a quien destinarle algún improperio. Cosas de los tiempos modernos, Pepe. Ni el vagabundo Charlie se las imaginaba.

 

                Federico Marotta