MISTER VAZQUEZ
Estimado Pepe:
Entre tantas lenguas y culturas diversas que hay en la isla de Mallorca, la pregunta muchas veces inevitable es: “¿de dónde sos?”.
A partir de tu respuesta serás entonces catalogado y puesto en el casillero correspondiente.
No es necesario certificar honradez, honestidad, actitud de vida y algunas otras más de estas cosas al parecer superfluas.
Fastidia un poco tener que encasillar al hombre según su lugar de nacimiento.
Pero entre las tantas ocurrencias que se dan como contra-respuesta, de las últimas fue: “así que eres de Uruguay, el país amigo de Estados Unidos”.
Menuda carta de presentación y pensaba: “ahora, ¿qué respondo?”
Aznar, ex presidente del gobierno de España, se puso del lado de Estados Unidos. Famosa la foto de la triple sonrisa en Azores junto a Bush y el inglés Blair. Aznar visitaba el rancho de Bush y conversaban animadamente con los pies encima de la mesa. Hasta solía Aznar tener un tono yanqui en su manera de hablar. Estaba orgulloso de estar en la vanguardia del mundo y que España recuperase su sitio histórico de primera línea. Eran momentos de la invasión a Irak.
Pero la vieja Europa seguía su línea histórica.
Entonces el partido político de Aznar perdió las elecciones.
Y ahora, Mr. Vázquez, los que vivimos lejos de Uruguay, ¿qué debemos decir ante nuestros hermanos latinos? Tal vez cambiar el discurso y esgrimir que el FMI y el BM han cambiado mucho y ahora son prestamistas muy buenos, que aquellos sloganes de “fuera yanquis…”, que tal vez hasta usted gritó, son obsoletos y sin fundamento ya que Estados Unidos ha cambiado mucho.
No sería mala idea terminar como invitado en el rancho de Bush, al fin de cuentas entre Texas (o Tejas) y La Teja hay una fonética similar.
¿Cómo se puede sonreir en una misma foto con quien es responsable de ahogar económicamente al pueblo, Míster Vázquez? ¿O no era eso lo que se decía?
Diga usted, ¿qué se hace ahora con las banderas anti imperialistas?
Hace algún tiempo, apenas cambiaron los gobernantes en Uruguay, recibí un correo. Era como una columna de un columnista que sabe que nunca lo será, pero como le gusta, escribe y lo transmite. Se preguntaba si la izquierda sería el arma final del imperio yanqui para terminar por liquidar las pretensiones del pueblo uruguayo, que tanto luchó por mantener la nacionalización de sus entes públicos, por ejemplo.
¿América Latina? Ahí va, con esos locos sueltos que gobiernan por todos lados. Chávez, ex golpista, con discurso radical anti EEUU. Vázquez, izquierdista, queriendo entrar en la familia imperial. Las malas lenguas dicen que el mundo está al revés. ¿Hablar de unidad latinoamericana? Parece que no. Más vale cobijarse en el regazo del jefe poderoso y esperar la recompensa por ser fiel.
Aquello del “bajo precio de la necesidad”, niño, no es una guía de tus futuros pasos. Tampoco es la llave de tu orientalidad, ni de tu dignidad. Es historia, tan sólo historia.
Federico Marotta