DE HABLADURIAS Y SILENCIOS

           

            Habló ETA poniendo otra bomba. Pero esta vez no se habló de ETA. Porque  habló Florentino Pérez, el pte. del Real Madrid y dijo que se iba. Y en España la vida del Real Madrid es tema nacional. El millonario hombre de negocios se fue diciendo que él era culpable de haber mal educado a algunos futbolistas que llegaron al equipo. Llegaron ya campeones, ya millonarios, con el estómago lleno, famosos. Se olvidaron que su trabajo era ganar campeonatos y van para tres años que no lo logran… en el equipo más poderoso del mundo.

Unos días atrás un tal Ronaldo dijo que se sentía “triste” porque la afición madridista del Bernabeu no lo quiere. Cualquiera daría una mano por un sueldo de Ronaldo (el de los casamientos truchos en castillos franceses).

            Pedir a un futbolista de esta estirpe que tenga presente en sus actitudes de vida pública la referencia a la pobreza de miles de niños en su país parece utópico. Resultan burlescas sus palabras, igual que cuando juega “partidos contra la pobreza”.

            Declaraciones que son consecuencias de hacer hablar mucho a los futbolistas. Diarias conferencias de prensa los hacen abrir tanto la boca que terminan diciendo generalmente muy poco (a saber las siempre presentes “son cosas del fútbol”, “el fútbol es así”, “un partido difícil”) y cuando se aburren de las frases hechas caen en “tristezas”.

            Luego habló Raúl diciendo que Ronaldo se había equivocado de día. Luego habló Ramos, el defensa blanco que le hizo un gol al Mallorca, pero cuando lo fue a festejar dijo que parecía que el gol lo habían hecho los contrarios. Entonces habló Mallorca y ganó de atrás.

            Son muchos los artistas de la pelota que gozan de privilegios. Buenos sueldos y “papeles” al momento ni bien llegan a la vieja Europa. Tan sólo por ese hecho deberían sentirse privilegiados, pues el fútbol les da la legalidad que múltiples trabajadores no encuentran. La vida les regala un bienestar a corto tiempo y la popularidad tan soñada. Igual se arremete contra el vestuario madridista, que más de uno gana 300 euros por hora, libres de impuestos. Lo reitero para evitar que te quedes pensando en errores de impresión: trescientos euros la hora, hasta las que duermen.

            Un tal Beckham dijo a un periódico londinense que se sentía incapaz de ayudar a su hijo en matemáticas. Lógico, el niño está muy avanzado en sus estudios y con sus siete años percibe seguramente las habilidades de su padre,  salvo cuando hay que sumar dos más dos. ¿Son estos los valores a seguir y por los cuales se gasta tanto tiempo en los medios? ¿Son estos los ejemplos a darle a los niños?

            Es que, querido Pepe, “el fútbol es así”.

            El negro Eto´o amagó con irse del estadio de Zaragoza, pues le gritaban aludiendo a su raza. En Zaragoza también juegan negros. El racismo debería ser historia. En el partido anterior Eto´o escupió a la cara a un rival, pero no pasó nada. Habló el Dr. Alfaro, defensa del Racing, y comenzó a esbozar la teoría de los otros negros, los que llegan en patera a España buscando eludir la pobreza y arriesgando su vida en el mar. Pero lo cortaron. El periodista quería hincar el diente en el tema “racismo en el fútbol”, pero no en el tema social. Y yo que me estaba acomodando para escuchar por fin a un futbolista.

            Telmo Zarra, el mayor goleador del fútbol español, murió la semana pasada a los 85 años. Jugó 16 años en su Athletic Bilbao, ganó Liga y Copas del Rey, seis veces goleador de la Liga, récord de 38 goles en un solo año y 20 goles jugando para España 20 partidos (incluído el gol a Inglaterra en el Mundial de Brasil).

            El minuto de silencio en San Mamés, el estadio del Athletic, recordándole, habló mucho más.

           

            Federico Marotta