LA ILUSION DEL CAMBIO
Estimado Pepe:
La anunciada tormenta con vientos fuertes llegó. La corriente eléctrica se cortó unas cuantas veces, con la posibilidad de dañar aparatos eléctricos. Algún canal de televisión entrecorta su emisión y las radios, como las líneas de Internet, también se caen. Los usuarios, con la impotencia como protagonista, se quejan, siendo concientes que igual con “cuatro gotas” es normal que se corte la corriente eléctrica, por más que se viva en la paradisíaca isla mallorquina.
El fin del largo verano de eterno sol trae, como contrapartida, días de lluvias, vientos fortísimos que suelen arrancar árboles de raíz y dañar cientos de embarcaciones en los puertos, y tormentas eléctricas. Pero el desarrollo no ha logrado poder vencer los cortes de luz.
En medio de este tiempo las noticias maltratan el oído con el alto porcentaje de desempleados, la “crisis” ataca muchas familias y otras, por inercia informativa, también se quejan. Caída de fuentes de trabajo que obligan a idear leyes más duras con respecto a la inmigración, mientras el combustible va volviendo a la normalidad, habiendo bajado ya un 25% con respecto a su pico más alto del año.
La dependencia se hace notar en todos los medios españoles. Las elecciones estadounidenses son noticias protagónicas, con detalles a fondo, comentarios, análisis, tertulias, debates y múltiples enviados especiales que, por inercia también, responden al llamado de la potencia que se sabe dominadora de la escena mundial. Candidatos que proclaman que van a cambiar no sólo a su país, sino al mundo entero. Siendo así bien podrían dejar votar al mundo entero también.
Las elecciones indirectas de la democracia representativa de más de 50 estados juntos pone en vilo la opinión pública de todo el planeta, que pareciera obediente a sus deseos, dependiente del rumbo que tome.
El miércoles España amaneció esbozando una sonrisa, pensando que sus relaciones con los sobrinos de Sam van a mejorar y queriendo creer que algo ha cambiado, imaginando la posibilidad que el sueño americano va a cumplirse. La ilusión en torno a este sueño parece trasladarse a todo el mundo. Lo han fabricado y vendido así.
Ahora sólo falta un detalle: cumplirlo.
El mundo iluso esperará los cambios prometidos, que se supone serán para bien. Esta vez han vendido la idea de que no sólo un país elegía presidente. Casi llegan a convencer ahora de que el mundo tiene presidente.
De ilusiones también se muere.