LA CRISIS DEL DIESEL

 

Estimado Pepe:

                   Por tierras hispanas el diesel ha superado en precio a la gasolina. Céntimo tras céntimo lo fue equiparando y ahora comienza a distanciarse. Ya no es negocio el diesel, dicen quienes se jugaron por el ahorro a largo plazo.

                   El diesel común ha llegado a los 1.28 euros el litro, el diesel “super” está en los 1.33. La gasolina común en 1.20 y la “super” en 1.30. Un aumento aproximado al 25% en algo así como un año. El aumento en los combustibles es casi mínimo, pero lo hace sin pausa. Cada tres o cuatro días los precios suben un céntimo, o medio igual, pero suben. Aumento que también repercute en los comercios y supermercados, claro está. Y aumento de quejas y reclamos de que “así no se puede vivir” o “hasta dónde iremos a parar”.

                   Es que, obviamente, cada uno se acostumbra a sus cosas.  Millones de seres humanos en el mundo desearían poder “quejarse” a la española, pero lógicamente, quien se ha ido acostumbrando al desarrollo y a una vida relativamente cómoda, llega un momento en que comienza a no poder más, agobiado por deudas, créditos, viajes, reformas, préstamos, lujitos cotidianos y demás, que una sociedad de consumo lanzada a toda velocidad ha hecho gastar a los españoles de clase media, quienes viven de trabajos normales y corrientes.

                   Así también comienzan a sucederse situaciones cotidianas conflictivas, producto de una “aceleración” de vida que propone la sociedad de consumo, que ni por asomo es el sueño de desarrollo que uno pretende.

                   En medio del “caos” económico, las bombas se escuchan por Euskadi, el principal partido político opositor navega en la incertidumbre luego de su derrota electoral y los casos de pederastia o maltrato copan las noticias. Unos se quejan de la sequía que parece combatirse con las últimas lluvias de mayo y otros, sumergidos en el frívolo mundo del consumo banal, inundan espacios con las noticias del famoseo, la ropa de las fulanas y los dichos de los menganos que aparecen en los medios por su ingreso al mundo de la “fama”, tan redituable para bolsillos empresariales como tan “importante” para cerebros conformistas que no ocultan entonces así el porqué en la península ibérica se navega en una educación distante de lo que el desarrollo económico debería traer acompasado.

                   Los casos de corrupción felizmente salen a la luz y a la justicia. Alcaldes, jefes de policía y tantos otros de segundo plano sienten el peso de la balanza y también son noticia.

                   Mientras tanto, por tierras baleares, el sol comienza lentamente a picar fuerte, para beneplácito de norteños turistas europeos y de trabajadores isleños. La poderosa industria sin humo será esta temporada mayor sostén de la economía balear, pues otro de los pilares, la construcción, está en un parate por la crisis inmobiliaria.