Federico Marotta:
Quizás más Adelante, nos
Encontremos a la Vuelta de la Esquina
No hace tanto tiempo fue
publicada (*) una entrevista, vía Internet, con Federico Marotta, el periodista
mercedario actualmente en Mallorca, columnista de este Semanario. Giró alrededor
de los años en su ciudad natal, las tareas que ejerció en el medio, algo sobre
el deporte y otro tanto personal. Para otra ocasión prometimos preguntarle sobre
su vida en tierras hispanas, y este es el momento para pagar la deuda. Como en
el diálogo anterior, nos encontramos con quien tiene ideas concretas que expresa
con claridad sobre muchos temas que interesan localmente: la ida a un medio tan
diferente, posible inserción, la necesaria adaptación, dinero, turismo, como se
encara el deporte en la península y en lo que ha devenido el fútbol, y tanto
más. Finalmente reflexiones muy interesantes en cuanto a nuestro panorama
político, y acotaciones sobre un futuro que para todos, se vuelve cada vez más
imprevisible.
¿Motivo de ida?
Un poco de aventura que siempre tuve, como
la vez que llegué a Bolivia mochila en la espalda. Pero esta vez esa aventura
iba acompañada por la posibilidad de quedarme algunos años por aquí para buscar
un desarrollo de vida mejor. Las cosas en Uruguay se volvieron demasiado
rutinarias y con faltas de expectativa, sobre todo económicas. Mi familia tiene
ascendencia siciliana y por lo tanto nacionalidad italiana. La inserción en la
Comunidad Europea se veía facilitada por ello. Mi elección pasó por Italia o
España. Me comentaron en el Patronato Italiano que todavía debía el servicio
militar, que si me radicaba allí tarde o temprano saltaría mi deuda. Por lo
tanto opté por España y dentro de ella Mallorca por el simple hecho que siempre
en un lugar con mucho turismo, existen muchas ofertas de empleo.
¿Dudas?
Las naturales. Mi llegada se vio facilitada
pues en el aeropuerto de Palma y por una presentación casual conocí a un
tacuaremboense radicado hacía muchos años que me llevó a la zona de Calviá,
municipio donde hoy resido. Al principio lo novedoso oculta las dudas. Estas
pueden renacer al pasar el tiempo, cuando aparece la rutina. Entonces uno debe
decidir si vale la pena radicarse allí. Llegué en junio 2001 y sigo estando a
gusto, consiguiendo paso a paso lo que quería. Mi futuro no está planificado a
largo plazo, me voy planteando el tema temporada tras temporada. Uno nunca sabe
donde va a estar mañana.
¿Impresiones al llegar?
Las de un mundo turístico a gran escala.
Nacionalidades, lenguas y culturas muy diversas. La belleza del Mar Mediterráneo
es impresionante. Vivo en Santa Ponsa desde siempre, balneario de unos 9000
habitantes que aumenta considerablemente en población en la larga temporada
turística. Diversidad de gente, incluso de españoles llegados de la Península
con el mismo objetivo de uno. El mallorquín es un poco reservado a esta especie
de invasión poblacional. Por lo tanto uno conoce más a los españoles de
Andalucía, por ejemplo, o a gente de otras naciones que también vienen a
radicarse aquí, sobre todo ingleses y alemanes o como la señora de Laos, en cuya
casa fue mi primer hospedaje. La reflexión es que el Municipio de Calviá vive
del turismo. No hay industrias, todo gira en torno al turismo. A la belleza
natural le han agregado infraestructura. Pero lo que más busca el turista norte
europeo es el sol. Un día sin sol casi es un fracaso en verano. Los hay que
buscan montones de otras cosas, pero el turista clásico que responde a los
códigos de una familia normal trabajadora proyecta sus vacaciones mallorquinas
en busca de sol y playa, o sea naturaleza pura, la misma que de otro modo nos
sobra en hermosura por tierras de Soriano. Lamentándonos estaríamos si no
tuviésemos mercados turísticos tan poblados y tan cercanos como Buenos Aires,
por ejemplo y que no aprovechamos para ofrecerles espacios naturales tan cerca
de sus casas.
¿Inserción al medio?
La adaptación se va dando paso a paso. En
el conocimiento de otra gente, de las costumbres. Se consigue con un poco de
paciencia, pues la idiosincrasia del español es diferente a la nuestra, así como
un andaluz es diferente a un mallorquín, en líneas generales hablando. Uno se
descubre rápidamente por su acento. Pero se va adaptando en la medida de ir
armonizando las costumbres propias con las de la tierra que has optado para
vivir. No se trata de imponer o aceptar, pero tener el sentido común de
comprender y hacer comprender las dos partes. Tolerancia que le llamamos. Eso
sí, siempre pensando que nadie es extranjero en ningún sitio. Ni los inmigrantes
que fueron a Uruguay ni los uruguayos que andamos por aquí, ni nadie en el
mundo. Sabe-dores de esta anárquica definición uno debe hacerse fuerte
mentalmente para afrontar situaciones. Si hemos venido a integrarnos es para
tratarnos como iguales. No somos más que nadie, pero tampoco menos. También así
alejamos los siempre presentes recuerdos nostálgicos que pueden envolvernos en
una auto-compasión que no aceptamos porque acabaría hundiéndonos y haciéndonos
mal. Mi intención es conocer lo nuevo que vine a vivir e intentar disfrutarlo.
Los recuerdos de mi tierra y de mi gente están siempre presentes, los evoco para
disfrutarlos, pero no los evoco para crear auto-compasión o trasladar pena en la
lejanía.
¿Familia?
Mi esposa Lorena está desarrollando su
vocación como educadora infantil. Mis hijos Camilo y Marcos estudiando,
trabajando en temporada más que nada Camilo, y vinculados al deporte. Hemos
unido a la familia paso a paso y esperemos que los proyectos de desarrollo que
tenemos puedan seguir cumpliéndose. De a poco, sin urgencias. Poder vivir de un
trabajo normal nos permite cumplir ciertos deseos de desarrollo que no pasan
solo por lo material. Esa es una diferencia importante hoy. Tampoco hemos
cruzado el océano para “hacer plata”, no es así. Venimos a trabajar para vivir
dignamente, que es el sueño de cualquier oriental. Esa posibilidad está dada
aquí. Pero reitero, uno no se llena el bolsillo en poco tiempo, tampoco tenemos
esa intención. Es la búsqueda de un desarrollo mejor a partir de un trabajo
común. Por otra parte los gastos de radicar una familia son contemplados con tu
trabajo. Pero cuidado con el discurso. No pasamos a ser mejores por estar
casualmente en Europa. A veces, de acuerdo a la primera oportunidad laboral que
se nos cruzó en el camino nos descubrimos capaces en tal o cual otra profesión.
Pero no hemos venido a enseñar cosas a una sociedad que se desarrolló al tiempo
que la nuestra se estancó. Hay conversaciones casuales curiosas con gente que
uno conoce perfectamente de Mercedes. No podemos engañarnos o a la distancia
elaborar el discurso del “mercedario triunfador” porque nos encontremos de
repente con unos euros en el bolsillo. Sí podemos sentir que otra sociedad es
posible y que otro desarrollo personal es posible gracias a una profesión
simple.
¿Chauvinismo?
La sociedad mallorquina
parecería encontrarse entre dos situaciones. El límite natural que impone un
pueblo a la invasión inmigratoria, para mí una reacción lógica. Y del otro punto
la necesidad de generar inmigración para cubrir cientos de puestos de trabajo
que el turismo de las últimas décadas está demandando. El patrioterismo conduce
generalmente a la división en cualquier sitio. No se trata de negar tus raíces,
pero sí armonizar todo, sin ánimo de imponer costumbres. Si pedimos integración
debemos ser los primeros en mostrar nuestra generosidad de comprensión, de
tolerar las costumbres propias de las islas. Latinoamericanos y españoles
tenemos el común denominador de la lengua castellana. Pero al mallorquín le
gusta hablar en su lengua, pero cede naturalmente al pedido de mejor entendernos
en castellano. Es muy complicado el tema de la integración, sobre todo cuando
una isla pequeña recibe tantos aportes culturales, costumbres y lenguas
diferentes que lógicamente también la enriquecen, así como la emigración europea
enriqueció el desarrollo uruguayo en su momento.
¿Deporte?
El deporte balear va creciendo. En fútbol
el Mallorca en primera división, lo curioso que no hay equipos en Segunda ni en
Segunda B. Pero el básquetbol sí los tiene. Menorca en ACB, o sea primera
división. En segunda están Palma e Inca. Sigo más este deporte y noto que va
creciendo, además existen muchos equipos trabajando en promocionales y se van
echando buenas bases. Rudy y Marta Fernández son los referentes mallorquines.
Palma será sub sede del Europeo de básket. El equipo de ciclismo Illes Balears
compite en las principales pruebas europeas y se está construyendo un nuevo
velódromo para un próximo Mundial. Se corre anualmente la Vuelta a Mallorca y
hace poco el Mundial de Ciclismo para bomberos o la anual Vuelta a Mallorca para
veteranos. El voleibol tiene al Son Amar Palma protagonista no sólo en España
sino en Europa, ganó Liga y Copa del Rey y anualmente una etapa del volei playa
campeonato del mundo. Moyá y Nadal son referencias mallorquinas en el tenis
mundial. La gimnasta Gómez campeona del mundo, ahora retirada. Las Olimpíadas de
Ajedrez de hace un par de años celebradas en Calviá. Pero te puedes encontrar
con escuelas de submarinismo, gente que practica sen-derismo, maratones, mucha
petanca que es similar a nuestras bochas, natación, Jorge Lorenzo es referencia
mallorquina en motociclismo, carreras de trote con caballos en el hipódromo,
vela y en la cual Palma hubiese sido sub sede olímpica de haber ganado Madrid,
muchos campos de golf pues es atracción para los turistas. Una Escuela Balear
del Deporte destinada a capacitar jóvenes promesas en varias disciplinas. Además
otros deportes que pueda olvidarme y por supuesto el deporte fomentado a nivel
de formación o destinado a todas las edades. Vemos muchos polideportivos
mantenidos por los diferentes municipios de la isla y usados por la población en
general, ayudas gubernamentales a las instituciones y mucho apoyo empresarial.
También te puedes encontrar en verano con espectáculos de primer nivel pues te
arman un escenario en la playa y puedes ver fútbol playa de selecciones
nacionales, volei o tenis de primer nivel. Realmente tienes para elegir.
¿Cómo ves el Mundial de
Fútbol?
El cariz empresarial que se le da al
fútbol me indigna, sumado a la complicidad de los futbolistas estrellas. Desde
hace muchos años comprendí que la justicia social y el fútbol profesional son
incompatibles. Yendo a extremos diré que es todo un circo mundial. La virtud del
negocio ha sido dominar el mercado y quien sabe cuantas cosas que uno no sabe,
estarán firmadas por ahí en los millonarios contratos. Soy tajante, el Mundial
que lo ganen los países desarrollados, que los pobres y dominados tenemos otros
temas para resolver y cualquier alegría de estas es ficticia y cómplice de
gobiernos que no contemplan las voluntades populares. El negocio nos ha robado
la magia y el romanticismo del fútbol. ¿Por qué yo, un trabajador normal, tengo
que ir al estadio a alentar a gente que cobra fortunas? ¿Por qué yo tengo que ir
a levantarle la moral a un futbolista venido a menos o en mal momento y que
nunca sirve para nada en una selección? ¿Por qué yo tengo que amargarme la vida
por ir o no ir a un Mundial? La respuesta práctica me la dio un compañero de
trabajo cuando eliminaron a España, su selección: «al fin y al cabo que más me
da que gane España, que a mí no me van a subir el sueldo y estos tienen el
futuro asegurado». Y esto de confundir el fútbol con la patria es sinceramente
una estupidez. En ningún partido de fútbol está en juego el orgullo nacional, ni
la medida de una sociedad mejor. Es fútbol, un juego que se nos fue de las
manos, nada más que fútbol. Por eso me quedo con los partidos de pueblo como en
Mercedes, de amigos o vecinos que defienden la camiseta. El fútbol de la TV es
puro cuento. Además mi opinión es parcial porque he visto muy pocos partidos.
Los grupos clasificatorios son un aburrimiento. Excepto Portugal, han llegado
los mismos. Lo de Brasil era esperable porque los Mundiales no toleran favoritos
y porque tienen demasiadas estrellas sin juego de equipo, sin concentración ni
actitud para ganar. Porque se repite la maldición del arquero negro en Brasil.
Pero aprenderán, porque ellos han perdido más de un Mundial siendo favoritos y
al siguiente van y lo ganan, porque saben aprender de las derrotas y lo han
demostrado. Después es lo de siempre. Los mismos estilos de juego en lo poco que
he visto. La practicidad italiana para saber estar siempre ahí, como los
alemanes y una Francia que aprendió del Mundial pasado cuando llegó de favorita
y quedó eliminada sin convertir un gol. Para éste se prepararon, se
mentalizaron, varios saben que es su último Mundial. Quien sabe quienes jugarán
la final, pero me quedaría satisfecho si llegan Italia y Portugal, aunque no he
visto ningún partido lusitano, no sé como juegan. Pero creo que debería haber
otros sistemas de Mundiales. Estos así son el espejismo para que los equipos
chicos piensen en la heroicidad futbolera, piensen en ganarles a los grandes y
romper con los pronósticos y los negocios y salir campeón. Es el sueño que vende
la FIFA, que hace creer a los futbolistas que son gladiadores de la patria
cantando el himno nacional previo a la batalla. La realidad es que siempre
llegan los mismos y para confundir a escépticos como yo por ahí algún día se
mezclan en semifinales Portugal, Croacia, Turquía, Bulgaria. Por otra parte
reitero que me parece una insensatez que en Sud América se jueguen las
clasificaciones a los Mundiales durante dos años. Un periodista argentino decía
a la televisión española que durante el Mundial en Argentina sólo importa el
Mundial y nada más que la selección, que todo el mundo estaba pendiente. Otro
ecuatoriano emocio-nadísimo al oír cantar el himno de su país en un Mundial y
que la gente estaba con su selección. Con todos los escalones que deben subir
Argentina y Ecuador económicamente, es difícil de aceptar que sea el fútbol el
cómplice de distraer atenciones populares. Con los miles de emigrantes
argentinos y ecuatorianos, seguro que estos países tienen muchas cosas por
resolver antes de dejar pasar un mes sentados mirando un Mundial.
¿Periodismo?
Realmente no he intentado a fondo meterme
aquí en esta profesión porque no dispongo de tiempo y en Santa Ponsa no hay
ningún medio. Por ahora no puedo cambiar de trabajo porque en general el
periodismo paga un sueldo bastante menor. Tuve una oportunidad como infor-mativista
en una radio, pero no siento esta parte de la profesión y el sueldo era la mitad
de lo que ganaba y en otra oportunidad no hablar catalán me fue un obstáculo.
Donde vivo no hay radio, sí en la cercana Calvia Vila, pero es municipal, por
lo tanto es manejada por quien gobierna. Pero quizás lo intente más adelante,
una vez esté más y mejor afirmado en la isla, pues debo aceptar que me gustaría
vincularme, aunque para ello deba recorrer varios kilómetros diarios. Como
reflexión te diré que en nuestra Mercedes hay gente capacitada para trabajar en
medios españoles, por eso es bueno saber que cada vez puedan existir más medios
en Mercedes para seguir abriendo opciones
y que la sana competencia marque caminos. Por lo pronto me siento muy bien
hilvanando pensamientos para Entrega 2000, columna que ya forma parte de mi
historia personal. Además me hago un tiempo periódicamente para un par de
páginas web, que son santodomingosoriano.com y seiscolumnas.cjb.net. Allí
también libero parte de mi vocación.
¿Qué te parece
importante destacar?
Que me parece que las sociedades debemos
evolucionar mucho más. Que a esta situación de necesidad por la cual está
pasando el pueblo uruguayo la debemos resolver con el aporte de todos. Que los
sistemas democráticos representativos fueron buenos en algún momento de la
historia del país, pero hoy han demostrado su fracaso. Evolucionar en la
participación de la gente, admitir que el pueblo todo es el que debe marcar el
camino, equivocado o no. La historia se repite y los partidos políticos son
básicamente piramidales, demasiado presidencialistas, otorgan mucho poder a dos
o tres personas. Eso está claro que sucede porque los sistemas de ideas que
proponen los partidos lo marcan. Pero el votante no tiene toda la culpa. El
votante está encerrado en la opción de dos o tres personas que deben pactar y
negociar dentro mismo de sus partidos para llegar al poder. Hay mucha ambición
de poder y la gente del llano siempre está esperando la toma de decisiones que
se basa en una especie de secretismo gubernamental, en la supuesta lucidez de
maniobra para dirigir un país. Los sistemas democráticos representativos
actuales encierran un dejo dictatorial y los caminos que toman generalmente
están distantes de lo que está escrito en sus bases o propuestas originales de
partido. Ya no creo en este sistema y rechazo los que bloquean el acceso de
gente joven a los cargos de poder. La rebeldía y decisión de una persona joven
es necesaria siempre. La experiencia de los longevos puede ser tenida en cuenta
siempre, pero es sabido que cuanto más años tenemos, más conservadores nos
volvemos y el país necesita acciones y decisiones valientes. Hasta que la
situación mejore debemos ser críticos de cualquier gobierno si así lo sentimos,
más cuando se pretende gobernar desde el vértice más alto. Pareciera ser que
existe miedo de consultar al pueblo sobre el camino a seguir. A fin de cuentas
quien gobierna debe interpretar al pueblo, no pretender guiarlo. Pero siempre es
peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado. Quiero enviar mi
afecto a todos los que luchan desde una comisión social, desde una cooperativa,
un gremio, una asociación, son los verdaderos motores de una sociedad libre.
¿Futuro?
No lo sé. Reitero que me planteo las cosas
a mediano plazo y por ahora voy bien así. Un año más en la isla es seguro.
Quizás más adelante nos encontremos a la vuelta de la esquina. Pero por ahora
para mí es un privilegio tener un simple trabajo que me gusta, vivir y
desarrollarme de él, que mi familia también vaya cumpliendo sus objetivos y
disfrutar a diario del mar, por ejemplo. Siempre digo que debemos ser
agradecidos a una tierra que nos recibe y que nos permite desarrollarnos, más
allá de que existan detalles que puedan discutirse. Por supuesto que cualquiera
puede decir que hay cosas que no le gustan. Pero no podemos venir de exigentes a
España porque debemos reconocer que al menos tenemos en poco tiempo un
desarrollo digno que nuestro país natal nos negaba cada día más.