CUALQUIERA ES UN SEÑOR
Las frases célebres siempre están dispuestas a hacernos pensar. Sea las haya dicho el más universal de los mortales como el vago de la vuelta de la esquina. Que para poner firma a las frases siempre un buen nombre las supone mejores. En otros casos se aceptan frases de quienes ni siquiera las escribían, tal vez pasando en la memoria popular de generación a otra.
Pero lo dicho, muchas frases pueden ser dichas por el vago, aunque suenan más profundas con la firma (suponemos siempre cierta) de alguien de mayor reputación.
Con firmas ciertas o sin ellas quienes vagamos por una de estas páginas internetianas, procurando que las mismas nos hagan pensar siquiera un poco, o al menos intentarlo, nos encontramos con que “el más temible de todos los sentimientos, es el sentimiento de tener la esperanza muerta”, según F. García Lorca. Aclara Benjamín Franklin: “el que vive de esperanzas, corre el riesgo de morirse de hambre”. La delegación china hace uso de uno de sus proverbios: “la pobreza hace ladrones y el amor poetas” (quien sabe que chino fue el primero que lo dijo).
Sentencia Lope de Vega: “pero con una cosa me contento; que aunque pueda quitarme la esperanza, no me puede quitar el pensamiento”.
Esto de mantener la esperanza suena a cuento de clase política, como manera de esconder el fracaso de un presente. Asocio a José E. Rodó: “los partidos políticos no mueren de muerte natural, se suicidan”. Es así que aparece Jacinto Benavente para aclararnos: “los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”. Atención a la frase atribuida a George Washington: “el gobierno no es una razón, tampoco es elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible; en ningún momento se debe permitir que manos irresponsables lo controlen” (que le han hecho poco caso, pareciera). Agrega Carlos Marx: “el poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”. Acerca de votantes circunstanciales, dicen que Lucio Anneo Séneca decía: “la fidelidad que ha sido comprada con dinero puede ser vencida con dinero”. También lo podría haber dicho usted, ya sabe, pero con una firma conocida queda más paqueta la cosa. En esta asamblea pide la palabra Winston Churchill: “los imperios del futuro serán los imperios de la mente”. Dejando a un lado su laúd Bertold Brecht participa: “desgraciado el país que necesita héroes”. Entonces Voltaire aclara, a manera de advertencia: “es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”. Finalmente se escucha la anárquica definición de Lord Byron: “la consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos”.